Apartamento Garcia

Este apartamento tenía objetos de colección y de valor familiar, pero le faltaba un orden para destacar la excelente arquitectura de los ochenta, distinguir la bella vista que se observa desde la altura y aprovechar la luz natural de los ventanales. Sus dueños, quienes lo gozaron en el pasado, se encontraban en desarmonía con el espacio; muy poco invitaban a los amigos y a ellos tampoco les inspiraba disfrutarlo, dejando el área social en el rincón del olvido.

Como pareja moderna, a quienes les encanta las reuniones y disfrutar en familia, decidieron buscar un nuevo estilo que estuviera de acuerdo con las nuevas tendencias de la decoración. En el cambio participaron la pareja y los tres hijos, quienes se unieron a la decoradora barranquillera Mónica Urquijo, para crear el hogar ideal, cálido, con personalidad, sin desaprovechar ninguno de sus muebles y adornos. Con un presupuesto que asombra se logró utilizar al máximo toda la generosidad del lugar.

El cierre del lugar lo dio una alfombra tejida a nudo en fibra vegetal de plátano. En el resultado no hay exceso de modernismo, ni un exagerado minimalismo, en el que muchas veces se puede llegar, con esta tendencia, a proyectar un espacio deshabitado o sin personalidad.

Con un simple sentido y visión de la estética se dio un giro importante en el ambiente. A los sofás básicos se les dio mayor proporción y las sillas francesas auxiliares se tapizaron en seda en colores vibrantes. Una mesa clásica inglesa se modernizó simplemente tejiendo la base en plátano, aprovechando su estructura en madera. Un sofá de dos puestos pasó a un cómodo chaisselongue tapizado en una combinación de tejido natural de lona de algodón y fique. Como mesa auxiliar se diseñó un simple tronco con cortes asimétricos, como aporte de la naturaleza. Una mesa de centro escondida en el estudio pasó a elemento funcional del centro de la sala.

Por sugerencia de la decoradora, las ventanas, cubiertas con una cenefa de pañuelos, se vistieron con simples persianas de madera, logrando un equilibrio de fibras, textiles y madera. El cierre del lugar lo dio una alfombra tejida a nudo en fibra vegetal de plátano. El resultado no cae ni en un exceso de modernismo, ni en un exagerado minimalismo, en el que muchas veces se puede llegar con esta tendencia a proyectar un espacio deshabitado o sin personalidad.

La diseñadora logró darle a cada elemento su valor propio. Se atrevió a mezclar cristales con piezas precolombinas, elementos de fibra vegetal, antigüedades y objetos artesanales. Los colores verde y naranja también fueron inspiración de la sabia naturaleza. Decorar con gusto, amor y confianza es el secreto.

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